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René de Coupaud, músico y maestro

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Rene coupaud Villa
Varias décadas dedicado a difundir la música y a apoyar a los aficionados y profesionales desde el Taller de Músicos

Suena el teléfono. Una amistosa -aunque apasionada- discusión se ve interrumpida en el despacho del Taller de Músicos. René espera hasta tres tonos antes de contestar con una voz ya relajada, siempre dispuesto a ayudar y a escuchar a quien requiera sus servicios. Esa pasión por su trabajo sin descuidar la atención al público fue una de las tantas cosas que aprendí de él durante el tiempo que compartimos en la Fundación Municipal de Cultura.

El 15 de febrero de 2017 René de Coupaud pone punto y final a una impecable trayectoria como responsable del Taller de Músicos de Gijón. Fueron 25 años en los que demostró un profundo amor y respeto por su profesión. Su implicación le hizo ir más allá de su perfil de gestor, coordinador y divulgador, asumiendo también labores más técnicas y creativas. Su formación y experiencia como músico, así como su empatía, le facilitaron las relaciones con artistas procedentes de la música antigua, clásica, pop y, sobre todo, jazz. Él fue el creador del ciclo “Jazz en el Centro”, una cita ineludible para los melómanos gijoneses que contribuyó, desde noviembre de 1996, a potenciar la afición al jazz cuando ésta no era una música habitual en los circuitos de programación. También fue el artífice de los “Talleres de Improvisación Musical” que vienen celebrándose cada verano desde hace más de 20 años, y por los que han pasado la gran mayoría de los músicos de jazz asturianos en sus inicios. “Difusión”, “Producción” y “Formación” fueron las tres premisas sobre las que se asentó el Taller de Músicos bajo su dirección, y su legado continúa hoy como una de las señas de identidad de la vida musical y cultural de Gijón.

Pero antes de todo eso, René de Coupaud ya era una figura muy reconocida en la música asturiana, con un extenso bagaje nacional e incluso internacional a sus espaldas.

René, madrileño de nacimiento, se trasladó con su familia a Gijón a los 9 años. Eran los comienzos de los años 60. Mientras estudia piano clásico en el conservatorio de Oviedoforma parte del grupo de música de cámara del Ateneo Jovellanos de Gijón en el que coincide con Aurora Álvarez Alonso, Carlos Luzuriaga, Francisco Vizoso y Brígida Rodríguez Uría, entre otros. Su interés por la llamada música ligerale lleva a inaugurar, en 1969, el piano-bar “La Belle Nuit” tocando todo tipo de repertorios. Un año después entra a formar parte de la Orquesta Sherezade con la que actúa regularmente en la sala de fiestas “Acapulco”, en Gijón, adquiriendo su primer órgano GEM.

Para muchos músicos de su generación, René de Coupaud es especialmente recordado por formar parte de la banda de soul nacional Alcatraz, con músicos procedentes del famoso grupo Los Canarios. Fue en aquella época en la que empezó a forjar su versatilidad como teclista, arreglista y director musical, trabajando con artistas como Danny Daniel, Donna Hightower, Joan Baptista Humet, Juan Carlos Calderón, Ángela Carrasco, Albert Hammond y, sobre todo, Camilo Sesto. Y llegaron las extensas giras por Europa y América, al igual que la grabación de espectáculos para radio y televisión… pero también la inevitable sensación de frenar el ritmo y buscar nuevos aires profesionales más cerca de los suyos.

En la historia de la música popular asturiana, el nombre de René de Coupaud aparece muy ligado al de Pedro Bastarrica. Juntos llevaron el timón de los Estudios Norte, primeros estudios de grabación que se crearon en Asturias (hablamos de 1981), posteriormente bajo la denominación de Estudios Eolo. Por sus manos pasaron grupos y artistas fundamentales en la historia de la música asturiana. También exponentes del rock, folk y pop nacional, e incluso estrellas de la canción sudamericana. A menudo acabó asumiendo la figura -entonces inexistente- de arreglista y director musical, guiando los primeros pasos hacia la profesionalización de no pocas bandas y siendo un maestro para muchos, aunque él, con su humildad, siempre trató de aprender de los demás. Creo no equivocarme al afirmar que gran parte de los compañeros y colegas con los que compartió su arte no sólo le valoraron por su capacidad y su fino oído, sino también por su compromiso y su dedicación. Y aún lo siguen haciendo.

Ahora René se jubila, lo que no significa que abandone su actividad artística ni sus inquietudes sonoras (las más recientes le vinculan a la Orquesta de Portátiles de la Universidad de Oviedo y a la creación electroacústica), aunque ahora se permita tomarse su tiempo de una manera bien distinta. En la Fundación Municipal de Cultura le echaremos de menos. Yo le echaré de menos. Pero, aunque ahora ya no sea un compañero, siempre será un buen amigo.

Al tratar de realizar la semblanza de una personalidad como la de René de Coupaud, resulta excesivamente tentador mencionar gran parte de los abrumadores méritos que han marcado su trayectoria profesional -todos resultaría imposible-. Pero, a pesar de toda esta profusión de datos, si tuviera que definir a René de forma resumida, lo tendría claro: “Es, sencillamente, una de las mejores personas que conozco”.

Eduardo G. Salueña

Palabras clave Cultura, 2017, Música